Los fiordos noruegos ofrecen un espectáculo natural impresionante, con montañas que emergen entre la niebla y cascadas que caen vertiginosamente hacia aguas tranquilas.
Tres ciudades que encarnan la esencia del viejo continente, con sus calles adoquinadas, monumentos impresionantes y un ambiente que susurra historias de tiempos pasados.