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Combinando un viaje de negocios con un viaje de ocio
El término ‘bleisure‘ surge de la combinación de los términos ‘business‘ (negocios) y ‘leisure‘ (ocio). Supongamos que una persona tiene que viajar cuatro días a Boston por motivos de trabajo, y decide una vez terminadas sus obligaciones laborales alargar su estancia en Boston o en otra ciudad, para hacer turismo y actividades de ocio. Eso es ‘bleisure’, incluir disfrute en un viaje de trabajo.
Además, incluso en un viaje por motivos profesionales nos puede quedar tiempo libre. Estos ratos de ocio se pueden aprovechar para realizar todo tipo de actividades e incluso turismo por la ciudad. Las posibilidades son prácticamente infinitas.
Imagina por un momento acabar de trabajar en Nueva York y dar un paseo por Central Park y la Quinta Avenida, terminar una reunión en París e ir al Louvre o salir de una comida en Tokio y perderte en Shibuya. En pleno siglo XXI los viajes de negocios están empezando a entenderse de otra manera y dando paso a un nuevo tipo de viajes apasionantes.
Mucho más que un viaje de trabajo
Esta práctica es beneficios tanto para el empleado, que tiene la oportunidad de conocer nuevos lugares y disfrutar de diferentes tipos de entretenimiento durante el propio viaje de negocios, como para las empresas, que lograrán aumentar la satisfacción del trabajador y también su productividad.
Otra de las ventajas que presenta este tipo de viajes es que también se pueden conocer las ciudades en períodos diferentes a la temporada alta. Esto nos permite conocer una versión más auténtica de la ciudad, ver el ambiente que se respira en el día a día, es decir, descubrir una cara quizá desconocida para muchos turistas. Por otra parte, el ‘bleisure’ también permite una optimización de costes.
Y tú, ¿qué opinas de esta nueva tendencia? ¿Has aprovechado ya un viaje de trabajo para conocer un nuevo destino?